LA ERMITA DE LA PLAZA DE JABUGO

Es uno de los elementos patrimoniales de Jabugo ya desaparecidos y  uno de los más desconocidos por los jabugueños. Su construcción puede remontarse a un periodo anterior al siglo XIX , estando ubicada  en la Plaza y coexistiendo con la Iglesia durante muchos años.

No son muchos los documentos hallados y mucho menos las fotografías que nos permitieran hacernos una idea de su estructura exterior aún así podemos recrear con cierta fidelidad su ubicación dentro de la actual plaza.

Os  propongo que conforme vayáis leyendo estas breves líneas vuestra imaginación haga localizarla perfectamente.

Es importante tener en cuenta que en el periodo a partir del cual tenemos las primeras referencias, año 1856, la plaza se encontraba a piso llano, no existía elevación de piso alguna y las calles por las que transitaban los jabugueños eran de tierra compactada por el paso constante de viandantes, caballerizas y carros. Aún así ya se conocían las vías colindantes y el nombre de muchos lugares.

La “Plaza” se identificaba así, simplemente como La Plaza de “El Jabugo” que es como se conocía nuestro municipio. Esa plaza, pasó a llamarse  después “Plaza de la República” desde 1873 a 1936 ,o posteriormente, cuando adopta el nombre de   “Plaza de José Antonio Primo de Rivera” o como la hemos conocido recientemente “Plaza del Jamón”.

Situándose en un extremo de la plaza, en su parte opuesta a la entrada principal, se encontraba la conocida calle “del Castaño” que se identificaba por entonces como la calle “Real” según se desprende del inventario de bienes municipales de 1911 ( hoy calle Dr. García Sánchez )

Espero que sólo con estas dos referencias ya os sea posible imaginar el lugar donde estaba.

Su superficie de 165 metros cuadrados hace pensar que ocuparía una franja de unos 20 metros de largo por unos 8 de ancho sin poder determinar las dependencias con las que contaba .

Pero lo más interesante de todos los datos obtenidos es como llegó a formar parte del patrimonio municipal hasta finales de los años 20 del pasado siglo.

La historia de este patrimonio  tiene sus inicios a mediados de 1.800 , concretamente el diez de Noviembre de 1856  que es cuando se cede este inmueble al Ayuntamiento en un documento que se titulaba así :

“ Expediente instruido para hacer entrega al Ayuntamiento de esta Villa de la Ermita única que hay en ella cuya propiedad corresponde a la Jurisdicción Eclesiástica”…. siendo “Presidente Don José Camacho Romero y  Alcalde segundo D. Gregorio Sánchez Cid” , reconociéndose la legitimidad de su poseedor pero solicitando su cesión con carácter perpetuo.

 

Aún más interesante es la transcripción del documento membreteado como  “Alcaldía de El Jabugo” datado en Jabugo a 25 de  Noviembre de 1856  que aclara la función que tuvo durante casi los 75 años posteriores a esa fecha.

“ La municipalidad de mi presidencia en sesión de este día, ha acordado dar al Gobierno Eclesiástico del Arzobispado y a V. como delegado del mismo las gracias por la cesión hecha de la Ermita de esta población que el Ayuntamiento ha recibido para construir en ella el oportuno local donde establecer la clase de Instrucción Pública por cuya circunstancia y siendo necesidad de ejecutar en dicho edificio obras de alguna consideración, la municipalidad que ha reconocido la propiedad de aquel perteneciente a la Jurisdicción Eclesiástica espera de la misma que la indicada cesión sea perpetua atendiendo al laudable fin al que se destina.”

 

 

Así es, nuestra desaparecida Ermita, al margen de la función religiosa que desempeñó  en sus orígenes constituyó la primera escuela que se conoce en nuestro pueblo.

Previo a esa fecha es importante considerar un aspecto de la historia de la docencia y que podría aclarar la edad de los niños que aparecen en la foto. Hasta el año 1857, con la publicación de la Ley Moyano, no se empieza a establecer una regulación específica y la escolarización obligatoria entre los seis y nueve años así como determinar el número de escuelas que debían existir en función del número de habitantes. Esta ley atribuyó además a los Ayuntamientos la obligación de su mantenimiento y la dependencia de las Juntas Locales de Instrucción Pública.

De ahí partió además la distinción entre las escuelas “Completas” y las “Incompletas” en función de la población estimada . Esta diferenciación , que hemos encontrado en uno de los escritos consultados (relativo a la “Escuela Incompleta de Los Romeros”), fijaba además el sueldo de los maestros:  para los primeros un sueldo aproximado de unos 2.550 reales y para los segundos de 500 reales. De ahí aquella frase de “pasa más hambre que un maestro de escuela” porque muchos de los maestros de escuelas incompletas tenían un salario muy inferior al de los obreros temporeros de la época.

La labor docente, al margen de la precariedad de su salario y bajo la supervisión de la  Junta Local y/o Provincial , se veía obligada a un adoctrinamiento propio de la época y que podemos ver en este pequeño fragmento:

“Seguidamente , el Sr. Presidente ( se refiere a la Junta Provincial de Instrucción ) presentó a los niños el nuevo profesor exhortándolo a que se desvele por su mejoramiento, así como a ellos que sean dóciles y obedientes , el profesor en breves palabras manifestó su confianza de que así lo haría y prometió por su parte hacer cuantos esfuerzos sean posibles para obtener los mayores adelantos y sostener su misión a la respetable altura a que debe hallarse y corresponder a los sacrificios que el Ayuntamiento hace en beneficio de las clases menos acomodadas de la sociedad para suministrarles la instrucción necesaria” 

(El anterior texto es un extracto del nombramiento de D.Juan Manuel Moreno Márquez como docente de la escuela incompleta de Los Romeros el 1 de Abril de 1887 . De este maestro tendremos ocasión de hablar en otro artículo porque se convirtió además, al margen de su labor pedagógica, en uno de los industriales del cerdo ibérico más importantes durante el último cuarto del siglo XIX hasta pasado el primer cuarto del siglo XX )

Si se amplía la imagen se observan los techos abovedados propios de estas construcciones y el suelo de tierra en su exterior ( recordamos que su puerta principal daba a la misma plaza ) . En el centro, como docente,  D. Victoriano Jimenez Quintanilla, maestro de muchas generaciones de jabugueños hasta su jubilación. Se ha podido datar la fotografía con cierta precisión entre los años 1928 y 1929 por uno de los alumnos :  Mariano Borrallo en la fila inferior con una calceta blanca subida y otra bajada.

Estoy convencido que muchas personas que nacieron en la década de los 40 o los 60  podrían identificar a sus padres porque, y es algo que no se escapa a los que han observado con detalle la fotografía, era una escuela que contaba  sólo …con alumnos varones. Otra época …